Después de la pandemia, felices 17

Después de la pandemia, felices 17
Pastel para 175 personas, sabor: red velvet, cada piso con un decorado distinto según el gusto de la clienta, cake topper con el número 17.

Cada uno de nosotros sufrimos la pandemia de distintas formas y aún estamos a la espera de que esta experiencia sanitaria termine por completo para recuperar la normalidad en nuestras vidas, entre ellos los festejos que quedaron pendientes.


Los efectos de la crisis de salud los cuento en términos materiales, que si bien cambiaron radicalmente mi esquema de vida y me llevaron a reinventarme, hoy mis seres queridos están junto a mí en la búsqueda de vivir al máximo cada día. Eso es lo importante.


Esta semana tuve la oportunidad de atender a una clienta que precisamente está en el proceso de recuperar los momentos que quedaron suspendidos por el encierro de casi dos años: la celebración de los 15 años de su hija, ahora con un pastel con los números 1 y 7.


La satisfacción de planear con la familia de la festejada, la forma, sabor, color y el servicio que se le ofreció para que el pastel llegara a la hora acordada al salón de fiestas, es un trabajo que me ayuda a crecer en lo personal y lo empresarial.


La empatía, uno de los tres valores de Pastelería Cinco20, es uno de los aprendizajes que me dejó el Covid-19 y ahora trato de trasladarlo a cada una de las personas que se acercan a preguntar por nuestros servicios. Es maravilloso conocer las historias que hay detrás de cada persona.


Saber que nuestra labor da como resultado una sonrisa en una quinceañera o en un cumpleañero, es inigualable… y más en estos tiempos pandémicos.


Como dice la Showgirl, Tania Rojano, “mi trabajo no es trabajo”.

Cinco20, la hora de los mejores postres de Puebla

Cinco20, la hora de los mejores postres de Puebla

La tradición del postre a la hora de la comida ha sido siempre una costumbre que se sigue día a día, al menos en mi familia.


Recuerdo que después de una gran comida familiar, con platillos tradicionales, como arroz, mole, papas con chorizo, rajas, entre otros y cuando parecía que ya no podía comer nada más, llegaba mi mamá o mi abuela con un pastel gigante imposible de rechazar. Era sencillamente delicioso.


“El postre es tripa aparte”, decía mi abuela. Y sí, lo comíamos como si fuera el primer alimento del día.


Soy poblana y la séptima de 14 hijos. Como seguro imaginarán, cada sentada al comedor familiar era fiesta entre hermanos y los agregados que cada uno de nosotros nos atrevíamos a llevar. Siempre eran bien recibidos y mis papás disfrutaban recibir gente en su casa.


Después de comer y convivir en la sobre mesa, hermanos y amigos íbamos a la tiendita de la colonia a comprar algo y saciar el antojo con algún pastelito o producto dulce. Las Cinco20 de tarde se convirtió desde ese entonces en la hora del postre. La hora de mi postre, la hora de los mejores pasteles de Puebla.


Hoy quiero compartir esta tradición y costumbre que durante muchos años se formó en una familia cualquiera poblana con gusto por los buenos postres. ¡Que los disfruten!


Nuestros clientes opinan

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Excelente presentación y sabor excepcional 😋 Postres únicos

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Los pasteles son una delicia! Súper recomendables!